La firma de criptomonedas CoinDCX ha verificado un drenaje de 16 millones de dólares vinculado a direcciones en desuso. La información, publicada por The Block el 25 de octubre de 2026, indica que los fondos afectados proceden de monederos retirados de la operativa habitual.
La confirmación formal de la compañía contradice de forma directa los mensajes emitidos por su dirección pocos días antes del anuncio.
El incidente supone un impacto directo de 16 millones de dólares en activos digitales almacenados en direcciones en desuso, cuya custodia permanecía vinculada a la firma.
Qué se sabe de la sustracción en monederos retirados
El volumen total sustraído asciende a 16 millones de dólares, según los datos confirmados por The Block. Las billeteras retiradas o en desuso son direcciones criptográficas creadas con anterioridad que han sido apartadas del procesamiento rutinario de depósitos y cobros por parte de una entidad.
Pese a estar inactivas en la operativa del intercambio, las claves criptográficas de estos monederos conservaban acceso a saldos residuales o a fondos históricos. La información divulgada hasta el 25 de octubre de 2026 no especifica qué criptoactivos particulares componen el importe drenado ni las redes de bloques exactas donde se ejecutaron los movimientos.
El cambio de postura de Sumit Gupta respecto a la brecha
La admisión pública de la pérdida se produce después de que la cúpula ejecutiva desestimara las primeras advertencias. Sumit Gupta, consejero delegado de CoinDCX, intervino en la red social X el miércoles previo a la confirmación tras circular informes preliminares de una posible brecha.
En su mensaje público, Gupta afirmó ante los usuarios de X que los avisos iniciales sobre un ataque sonaban como «una falsa alarma». La confirmación posterior de la brecha deja de manifiesto un fallo en la evaluación inicial de las alertas técnicas recibidas por la empresa.
Interrogantes técnicos pendientes tras la confirmación
El reporte inicial de The Block no esclarece el vector de ataque concreto utilizado por los atacantes para acceder a los 16 millones de dólares. Se desconoce si la sustracción fue resultado de la filtración de claves privadas, de una vulnerabilidad en copias de seguridad de infraestructura pasada o de una intromisión interna.
Tampoco se ha precisado si el importe correspondía a fondos de clientes que no habían migrado sus cuentas o si el saldo formaba parte de la tesorería de CoinDCX. La empresa no ha detallado hasta el momento las medidas de contención aplicadas sobre el resto de monederos en desuso que continúan vinculados a su estructura.
El punto de control crítico a vigilar se centra en las declaraciones técnicas o informes de auditoría forense que publique CoinDCX para clarificar cómo se vieron afectadas sus direcciones inactivas.

