Meta retira una cláusula de sus condiciones comerciales tras las alertas de juristas sobre el rastreo no autorizado de páginas web de medios para entrenar modelos de IA sin respetar los bloqueos técnicos de robots.txt.

La inclusión de dominios y enlaces externos vinculados a perfiles corporativos dentro del material utilizable por las plataformas de Meta quedó sin efecto el 17 de octubre de 2026. El cambio alcanzaba de lleno a cabeceras de prensa, sitios informativos y empresas editoriales con presencia en la red social.
La rectificación de la multinacional se produjo después de que diversos análisis legales señalaran que la redacción abría la puerta a una extracción masiva de información digital sin compensación económica para los propietarios de los contenidos. La compañía retiró el texto tras las quejas generadas en el sector tecnológico y mediático.
La versión previa de las condiciones comerciales establecía que Meta podía utilizar cualquier contenido de dominios, páginas web o enlaces asociados a cuentas profesionales para proporcionar, desarrollar, mejorar, investigar, entrenar y mantener la integridad de sus productos y servicios. La inclusión específica de la investigación y el entrenamiento dentro de este documento contractual desató la preocupación entre las empresas con presencia en sus redes.
El uso de herramientas automatizadas para la extracción de datos digitales constituye el procedimiento habitual para conformar las bases de aprendizaje de los modelos de lenguaje modernos. La incorporación de estos permisos en las cláusulas obligatorias de cuentas profesionales representaba una vía directa de acceso a bibliotecas de contenidos ajenas.
Especialistas en derecho digital consultados por el medio Nieman Lab calificaron la redacción previa como una disposición extraordinaria. James Grimmelmann, profesor de derecho digital y de la información en la Universidad de Cornell, advirtió que la formulación contractual podía interpretarse como una autorización expresa para recopilar material de sitios web informativos de manera gratuita.
Grimmelmann alertó además de que el consentimiento de estas condiciones comerciales podía situarse contractualmente por encima de las directivas de exclusión de robots.txt. Esta circunstancia habría dejado sin efecto práctico las instrucciones técnicas mediante las cuales los editores bloquean el acceso a los rastreadores automatizados.
Los portavoces de Meta rechazaron inicialmente que la actualización de las normas supusiera un cambio en el comportamiento de sus sistemas de rastreo. Andy Stone, vicepresidente de comunicaciones de la multinacional, y Daniel Roberts, portavoz de la compañía, calificaron de falsas las afirmaciones que sugerían una modificación en la operativa técnica de sus robots.
En una declaración remitida a The Verge, Daniel Roberts confirmó la eliminación definitiva del fragmento cuestionado. El portavoz aclaró que los términos unificados correspondían únicamente al funcionamiento de los productos publicitarios y comerciales. Roberts insistió en que los titulares de páginas web pueden seguir utilizando el archivo robots.txt para fijar sus preferencias y remarcó que las normas de Meta no anulan esas decisiones técnicas.
Esta controversia contractual coincide con otros litigios abiertos para la empresa. Aunque Meta superó una demanda de infracción de propiedad intelectual el año anterior, la compañía continúa inmersa en otros procesos judiciales relativos al uso de contenidos protegidos para el adiestramiento de algoritmos.
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