Un informe de Citizen Lab revela que agencias de seguridad global, incluyendo la inteligencia húngara y la policía de El Salvador y EE. UU., han utilizado Webloc, una herramienta israelí que explota datos de anuncios para el seguimiento masivo de ubicaciones de hasta 500 millones de dispositivos. (EN)

En una revelación que subraya las crecientes preocupaciones sobre la privacidad digital y el alcance de la vigilancia estatal, el prestigioso laboratorio de investigación Citizen Lab ha destapado el uso extendido de un sofisticado sistema de geolocalización global llamado Webloc. Desarrollado por la empresa israelí Cobwebs Technologies, esta herramienta ha sido empleada por diversas agencias de seguridad y fuerzas del orden para rastrear la ubicación de aproximadamente 500 millones de dispositivos a nivel mundial, aprovechando una fuente de datos sorprendente: la publicidad digital.
El informe detalla cómo Webloc opera como un sistema de vigilancia basado en publicidad, lo que significa que extrae y procesa información generada por la interacción de los usuarios con anuncios en línea y aplicaciones, para inferir patrones de movimiento y ubicaciones precisas. Esta práctica plantea serias interrogantes sobre la licitud y la ética de utilizar datos comerciales, a menudo recopilados sin el consentimiento explícito del usuario para fines de vigilancia, transformando la infraestructura publicitaria en una herramienta de rastreo masivo.
Entre las entidades gubernamentales y policiales señaladas por Citizen Lab por haber utilizado Webloc, se encuentran la inteligencia doméstica de Hungría, la policía nacional de El Salvador, y múltiples departamentos de policía y fuerzas del orden en Estados Unidos. Esta lista de usuarios subraya la naturaleza transnacional de la herramienta y la diversidad de contextos en los que se ha desplegado, desde la seguridad interna hasta la aplicación de la ley a nivel local, demostrando un alcance geográfico y operacional considerable.
La mecánica detrás de Webloc es particularmente inquietante. Al aprovechar los datos generados por la industria publicitaria digital, la herramienta puede construir perfiles de ubicación detallados de individuos, a menudo sin que estos sean conscientes de que su actividad en línea está siendo reorientada para fines de vigilancia. Estos datos, que normalmente se utilizan para segmentar audiencias y personalizar anuncios, son repurposeados para ofrecer capacidades de geolocalización que de otro modo requerirían órdenes judiciales o métodos de vigilancia más invasivos y regulados. La facilidad con la que se pueden adquirir y procesar estos datos comerciales abre una puerta a la vigilancia masiva con menos barreras legales y de supervisión.
La revelación de Citizen Lab añade una capa crítica al debate global sobre la privacidad de los datos y el equilibrio entre la seguridad nacional y los derechos individuales. El hecho de que un sistema de esta magnitud pueda operar en las sombras, utilizando datos que los ciudadanos confían a empresas privadas para fines comerciales, resalta la fragilidad de la privacidad en la era digital y la necesidad urgente de marcos regulatorios más robustos que protejan la información personal contra usos indebidos por parte de entidades estatales y comerciales por igual.
Cobwebs Technologies, la compañía israelí detrás de Webloc, se posiciona en el mercado como un proveedor de soluciones de inteligencia de código abierto (OSINT) y vigilancia para gobiernos y agencias de aplicación de la ley. Su oferta incluye herramientas diseñadas para recopilar y analizar grandes volúmenes de datos de fuentes públicas y semi-públicas en internet, con el objetivo de identificar amenazas, monitorear actividades y rastrear individuos. Sin embargo, la implicación de Webloc en el seguimiento de 500 millones de dispositivos a través de datos publicitarios eleva el perfil de la compañía a un nivel de escrutinio mucho mayor, poniendo de manifiesto cómo la tecnología de vigilancia puede trascender las fuentes tradicionales para explotar el vasto ecosistema de datos comerciales.
Este caso es un recordatorio contundente de que la batalla por la privacidad digital no se libra únicamente en el ámbito de las comunicaciones cifradas o las intrusiones directas en dispositivos. Se extiende a cada clic, cada interacción con una aplicación y cada anuncio visto, donde los datos aparentemente inofensivos pueden ser agregados y analizados para pintar un retrato detallado de la vida de un individuo. La exposición de Webloc por parte de Citizen Lab es un paso crucial para arrojar luz sobre estas prácticas y fomentar un diálogo más amplio sobre cómo proteger la autonomía y la privacidad en un mundo cada vez más interconectado.
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